Cuentan las Leyendas que el Pozole se hacía con carne humana.

El pozole es uno de los platillos mexicanos mas gustados y tradicionales de nuestra gastronomía, originalmente se preparaba con maíz especial conocido con el nombre de “cacahuazintle” aunque en la actualidad ya lo elaboran casi con cualquier tipo de maíz. El pozole es a base de este grano cocido en caldo condimentado con carne de cabeza de cerdo y se sirve con lechuga, cebolla, rábano y limón exprimido, una variante que tiene es con carne de pollo.
La palabra pozole proviene del Náhuatl “pozolli” y quiere decir “hervido” o “espumoso”. Este platillo es prehispánico y su consumo era ceremonial, es decir, no se consumía cotidianamente, solo en casos especiales se lo servían a los Sacerdotes de más alto rango y en festejos religiosos se le servía también al Emperador.
El carácter ceremonial se le daba porque la carne era humana y esta provenía de los guerreros enemigos sacrificados en ritos de adoración al Sol, así mismo la sangre de estos sacrificados era ofrendada a esta Deidad.
Después de la “conquista”, tiempo al que yo llamo “invasión” de los españoles, el platillo empieza a sufrir modificaciones en sus condimentos, se substituye la carne humana por carne de cerdo.
En el libro “Historia verdadera de la Nueva España”, su autor: Bernal Díaz del Castillo cuenta que: Moctezuma come carne humana. Pero también aclara que él nunca lo había visto. Por otro lado, los frailes que vinieron a cristianizar a los indígenas, entre otras cosas, documentaron recetas de cocina autóctona y registraron que algunas tribus lo preparaban con carne de “xoloitzcuintle”, una raza de perro que criaban en específico para consumo humano y que el platillo solo se servía en los funerales.
Nuño Beltrán de Guzmán, ese sanguinario invasor español que vino a México en 1527 con el cargo de Gobernador de Pánuco y traía como consigna poner límites al poder desmedido que ejercía Hernán Cortés, tuvo con éste fuertes conflictos por la disputa del mando militar, pero finalmente se impuso el poder de Cortés y logró que le ordenaran a Beltrán que regresara a España, entonces Beltrán se rebela contra los mismos españoles y empieza a invadir territorio hacia los ahora Estados de Michoacán y Jalisco dedicándose por su cuenta a aprender miles y miles de indígenas para comercializarlos en Europa como esclavos, negocio que ya estaba muy arraigado con africanos.
Pues bien, cuando Nuño Beltrán llegó a Tonalá en el hoy Estado de Jalisco, la Cacica Itzoapilli Tzapontzintli lo recibió con honores, le presentó danzas autóctonas y le hizo servir un banquete digno de Emperadores mostrándose amigable para que respetara a su pueblo. A Nuño le agradó tanto la comida que quiso ver la olla del guisado y al revisarla, una tremenda sorpresa de repugnancia y desagrado lo invadió causándole la reacción de sacar su espada y acompañado de un estruendoso quejido, partió de un solo tajo la olla de barro pues esta contenía inconfundibles trozos de carne humana. Luego, contrariadamente a su condición de sanguinario, le conminó a la Cacica para que dejaran de comer carne humana.
